Viaje a Nueva Zelanda. VII, y último post.. por ahora.

 

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¡Hola!,  cansado del viaje pero muy feliz y contento de la experiencia y también de estar de vuelta en casa, paso al resúmen de lo que fueron los últimos días.

Okarito y Kaikoura.

Finalizaba la última crónica del viaje con mi caída al lago Okarito, pero no os expliqué mucho del lugar, y es precioso,un conjunto de lagunas y marismas junto al mar, en la costa occidental de la isla sur. Por la mañana hicimos un trekking por lo que sería algo parecido a nuestro camino de ronda, quizás un poco más salvaje, y regresando por una playa interminable durante más de 6 km.  Por la tarde canoa, con la zambulllida ya explicada en el post anterior y de la que me he recuperado sin mayores consecuencias. ¡Que frio pase!. No tengo fotos de ese día, la cámara se fue conmigo al agua y no puede recuperar nada.

Al día siguiente estaba planeado un trekking  por la zona, pero amaneció  gris, llovía mucho e incluso nevaba por momentos y también viento, por lo que  subimos a la furgo hacia la siguiente etapa y pasamos buena parte del día en el hotel esperando que amainase. Al final lo hizo un poco y aprovechamos para conocer las Pankakes Roks en Punakaki, lugar típico de visita en esta zona y en el que se contemplan unas formaciones rocosas al lado del mar horadadas por las olas.

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Es bonito, pero el día no acompañaba, así que la visita fue rápida. Si que pudimos hacer un treking al final de la tarde siguiendo una senda al lado de un río.  Muy virgen, densísima de vegetación, tanto que la lluvia casi no alcanzaba el suelo, llena de pájaros típicos del lugar, pero los nombres son maoris y no me quedo con ellos. Se nos hizo tarde y tuvimos que volver corriendo con las mochila durate 6km.Aquí Gary no pudo conmigo y me vengué del día de la bici. Todavía resopla jejeje.

Al día siguiente fue ya de tránsito para volver a Christchurch donde tenía planeado alquilar un coche para ir a Kaikoura. Del viaje hasta Christchurch comentar que visitamos el famoso Arhur Pass que es el puerto de montaña que sirve para cruzar los alpes de este a oeste. Nada de especial. Asumo que la fama le viene dada más por su utilidad histórica como via de conexión de las dos vertientes que por su valor paisajístico que yo no supe verle.

Dicho lo anterior, retomo mi viaje a Kaikoura, mi último destino en la isla sur antes de volver a Auckland. Como os he dicho tenía planeado alquilar un coche para ir allí, y así lo hice, peo no contaba yo de nuevo con el exceso de celo esta vez de la encargada de la oficina de alquiler de coches, que se negaba a dármelo por la “tontería” de que mi carnet internacional estaba caducado…  son las rules me dice, y no hubo manera de convencerla, que solo me aceptaba el carnet español si tenía una traducción oficial al inglés, son las rules me dice de nuevo.. Me c.. en las p rules pienso yo.

Ya me veia pasando la noche en Christchurch sin nada especial que hacer cuando echo mano de google.. que digo que no seré el único despistado que viaja con carnet internacional caducado y sin traducción del español al ingles.. y escribo “fast traslation drive licence Christchurch” y bingo.. existe una compañía especializada en estos trámites , ya sabía yo que no me podía pasar solo a mi.  Es muy fácil, les envías por email foto del carnet  y ellos te lo traducen en 20′ y se le envían a la cia de alquiler y a tí simultáneamente. Todo por 40€ .

Lo que al final resultó surrealista es que la tipa que no me dejaba coger el coche y no me daba ninguna solución tenía delante de sus narices la propaganda de la empresa de traducción que yo encontré por internet.

Bueno pues solucionado el tema, me dan el coche, un Nissan con 170.000 km. Ahora entiendo el precio que pagué, y me voy hacia kaikoura. Desde que en Bay of Islands no pude bañarme con  los delfines lo tenía en mente, y de nuevo echando mano de google, encontré una empresa  que también ofrecían la oportunidad de bañarte con ellos en invierno, así que cogí el coche y para allí me fuí.

En el camino y por recomendación de Gary, paré en una laguna ubicada a 500 metros de mar en medio de un bosque muy frondoso y que se conecta con la playa por un riachuelo. Lo que lo hace especial  es que la laguna y el río son utilizados por las crias de focas para aprender a nadar subiendo incluso por el sendero. Te puedes acercar a ellas hasta casi tocarlas, yo hasta me tuve que apartar  en el camino para dejarlas pasar.

 

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Kaikoura es un lugar precioso, una bahía en la costa este rodeada de montañas nevadas que tiene la peculiaridad de que en sus costa se juntan dos corrientes oceánicas que la hacen muy rica en vida marina por lo que por allí desfilan en migración un montón de peces y mamíferos marinos, haciéndola especialmente buena para la observación de ballenas y delfines.

 

Al día siguiente hacía un día buenísimo, y ya nohabía marcha atrás, tocaba subirse a un barco y tirase al mar a nadar con los delfines. La verdad es que es algo que siempre he querido hacer, pero yo pensaba en algo más tipo caribeño, con sol, y agüita a 25 grados y no a 9 como aquí.. pero todo lo bueno requiere una pequeña dosis de sufrimiento al parecer.

Tampoco te dan muchas opciones, es como lo del paracaidas. Según llegas al centro, te embuchan en un neopreno, unas gafas de buceo y un tubo, te suben al yate y cuando te quieres dar cuenta te has lanzado al agua. Supongo que si lo piensas mucho no te tiras.

Pero vale la pena, fue inolvidable, que fin de viaje. Tuvimos  muchas suerte y encontramos un grupo de 200-300 delfines según nos dijeron, yo no los conté.  Me tiré al agua y fue genial. Los delfines se te acercan a toda velocidad  y te incitan para que juegues con ellos, si te sumerges te sumergen contigo. También se mueven en círculos a tu alrededor  y si tú lo haces ellos te imitan. De repente se van y de repente vuelven a jugar, incluso llegan a tocarte con sus lomos. Eran tantos que no sabias a veces donde ponerte ni para donde mirar, una auténtica pasada. Hicimos como cuatro o cinco zambulliadas de unos 10′ cada una porque tampoco aguantas mas por la temperatura del agua, pero si por los defines fuera nos hubiéramos qedado allí con ellos todo el día.

Tras la experiencia de los delfines, cogí coche, avión y  a Auckland desde donde comienzo a escribir este último post. En un banco en la Victoria hill en Davenport. Es un dia precioso, espectacular, cielo azul, 17-18 grados, sin viento. He cogido un ferry  para ir al al otro lado de la bahía hasta este barrio.Es una de las partes “chic” de la ciudad, con tiendas de antiguedades, mercadillos restaurantes y pubs. Es mi último día y toca hacer valoraciones.Hace 18  días acababa de aterrizar  por fin en Nueva Zelada, y aunque venia muy dispuesto a que me gustase, tenia miedo que las expectativas  fueran demasiado altas, y no, para nada.

Pero voy a intentar ser objetivo : Veamos.

He visto paisajes imponentes,  con montañas nevadas,  lagos  de todos los tipos, grandes y pequeños, unos trasparentes que reflejaban el paisaje otros de color azul turquesa, algunos icebergs formados por el desprendimiento de los glaciares. Lagunas llenas de vida salvaje, playas interminables y desiertas, fiordos y géiseres que expulsan chorros de agua hirviendo. He hecho trekkings , algunos fáciles hasta otros mas complicados, casi todos intransitados.

En  fin… me he tirado en paraciadas, navagado en kajack por una de las maravillas naturales del mundo, he nadado con delfines, montado en bici por la orilla del mítico lago Wanaka, y hasta he bailado una haka. Me he caido en una lago de agua helada pero también me he bañado en pozas de agua hirviendo a 2000 metros de altura. He conocido a gente nueva y distinta. He visto como crias de foca aprenden a nadar en una laguna escondida. Todo ello solo, o acompañado de gente con las mismas ganas de viajar y disfrutar que yo. Encima lo he podido contar a traves de este blog a mi familia y amigos.

He pensado si tenía que mencionar lo que mas me ha gustado y  me cuesta elegir, quizás el trekking al Monte Cook, pero también destacaría el Milford Sound y Okarito.  Como vivencia, los dias del refugio fueron sin dudas especiales, nunca había bebido vino en una bolsa de plástico. Y como experiencias tirarme al vacío desde un avión no estuvo mal, pero nadar y interactuar con los desfines en kaikoura en un mar a 9 grados de temparatura tampoco.

En cuanto a lo negativo, que también lo hubo, destacar que entre las cosas perdidas pocas para ser yo, unas gafas de sol. Aunque podían haber sido muchas más si no es por la buena gente que habita este mundo y me va devolviendo lo que yo me voy dejando por allí, incluidos móvil cartera y pasaporte. Quizás hubiera estado bien que alguno de los hoteles tuvieran calefacción, que Gary hablase inglés y que no tuviese ínfulas de Carlos Sainz, que tampoco están las carreteras neozelandesas para hacer rallys, y menos con la Toyota hiace año 1990 que llevábamos. Los de Nz adventures y yo está claro que tenemos conceptos diferentes sobre lo que es una confortable y moderna “van”.

Nada importante en realidad por que creo que siendo objetivo este es este un gran  gran viaje, muy muy recomendable, incluso teniendo en cuenta la distancia. Yo por mi parte prometo repetir en el futuro, a mis hijos los traigo fijo. Quiero compartirlo con ellos. Y se de un par de amigos a los que se que esto les iba a gustar.

Ahora toca volver con las pilas bien cargadas y disfrutar  también del día a día  y de las vacaciones con mis hijos que prometen también ser muy especiales.

Muchas gracias de nuevo por seguirme y por vuestros mensajes aquí y en facebook. disculpad si no he respodido a algunos. Ha sido una gozada poder compartir esto con vosotros.

Hasta pronto

Javier

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Viaje a NZ. VI La costa occidental

¡Hola! Sigo por las Antipódas. Tras dejar Queenstown, hemos estado los últimos cinco días recorriendo la costa occidental sin apenas conexión a internet, visitando la parte más remota y aislada de la isla sur.

Podría parecer que tras tirarme de un avión poco más podía esperar del viaje, pero no, todavía me esperaban un montón de sorpresas.

Antes lo prometido es deuda: algunas curiosidades de los neozelandeses:

Se llaman así mismo kiwis, como la fruta. Sí, es como si los españoles nos llamásemos  naranjitos.

El país está lleno de lavabos públicos limpísimos. En todos los pueblos y ciudades encuentras un montón de ellos.

La mayoría de los deportes de aventura se iniciaron aquí. Una neozelandesa me comentó que es debido a que no tienen un especial talento para nada. Era broma claro, pero es habitual ver que se rien de si mismos.

Tienen mucha rivalidad con los australianos y hay muchos chistes sobre ellos. Algunos los entiendo. Básicamente tratan a los Aussie de “champis”.

En algunos hoteles hay letreros sobre como actuar en caso de terremoto.. pero no de incedio.

Luego hay otras más evidentes como las ascendencia inglesa que se nota tanto en que conducen por la izquierda como que hablan algo parecido al inglés. También en la comida que, no obstante, es razonablemente buena. Las ciudades y pueblos, al contrario de la naturaleza que los rodea no son gran cosa. Un pequeño centro comercial y un montón de casas dispersas alrededor. Eso sí, todo muy bien cuidado. También es verdad que no he visitado ni Christchurch ni Wellington, sobre todo la segunda parece que está muy bien. Chritschurch fue destruida por un terremoto en 2011, y todavía está en fase en reconstrucción.

En todo caso, es un país moderno en el que vive muy poca gente, con mucho respeto por el medio ambiente y por conservar el paraíso en el que viven. Algo tendrá que ver que tiene uno de los sistemas educativos mejor valorados del mundo. Gente muy amable y comunicativa. Las veces que he comido o he viajado sólo casi siempre ha habido algún kiwi que se ha acercado a entablar conversación.

Aquí se vive bien y lo saben.

La costa occidental I. Kepler Track y Milford Sound

Dicho esto, retomo la parte descriptiva. Dejamos Queenstown  y nos hemos adentrado en la costa occidenteal de la isla sur, la más salvaje. Tras un recorrido de nuevo entre lagos y montañas nevadas, – está nevando mucho estos días incluso para aquí según dicen las noticias-,llegamos a la zona de Tiana desde donde recorremos parte del Kepler Track. Una antigua ruta de cazadores que transcurre en medio de bosques de robles enormes y helechos gigantes. Esperas que en cualquier momento aparezcan los hobbits. 15 km muy planos, que se caminan fácilmente, y donde te puedes relajar y difrutar de la espectacular naturaleza que te rodea.

 

Dormirmos en un lodge un poco perdido sin wifi y sin tele, y con nuestro guía haciendo de cocinero que es su profesión real, ( ahora ya lo ha confesado). No cocina nada mal, sobre todo los postres. Despues de la cena descanso. Al día siguiente uno de los platos fuertes del viaje, sino el que más. El Milford Sound.

El Milford Sound es un fiordo de varios km rodeado de montañas nevadas y cascadas que caén sobre él. Es un lugar recóndito al que se llega por una única carretera que acaba allí mismo despues de superar un puerto de montaña y 120 km sin ningún pueblo. El camino es igualmente espectacular y nos vuelve a nevar. En una parada tenemos un visita muy divertida, la de los loros keas. Unas aves propias de Nueva Zelanda, enormes y muy curiosas que se acercan a los coches a ver que pillan, abriendo incluso bolsos y mochilas para llevarse la comida que encuentran.

Tras la visita de los keas, entramos en un tunel que atraviesa las montañas y nos encontramos con el impresionante Milford sound. Una de las ocho maravillas de la naturaleza. Adjunto foto y me ahorro descripción. Vale la pena el viaje para verlo.

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El plan es hacer kajack durante unas 4 horas. Hace un frío de c.  pero siguiendo las intrucciones del mahorí que organiza la excursión nos ponemos de todo encima y al agua. ¡El mahorí viste bañador y camiseta tirantes!.

Que bien lo he pasado. 4 horas recorriendo el fiordo, aguas trasparentes, cascadas de mas de 150 metros  que caen de las montañas drectamente al mar, aves pescando cayendo en picado sobre el agua, focas nadando a nuestro alrededor. Además un dia precioso, despejado y sin viento. Que suerte hemos tenido. Aquí llueve 300 días al año.

La costa occidental II.- Copland Track, Franz Joseph y Okarito

El día siguiente ha sido de transición. Mis compañeras de viaje se han quedado definitivamente en Queesntown y con Gary hemos puesto de nuevo rumbo hacia la zona occidental hasta Haast pequeña aldea ya en la costa. Ver el mar después de tantos días entre montañas, ha sido “refreshing” que dicen por aquí. Puesta de sol de postal, cena en el pub del pueblo y a dormir que al día siguiente toca caminata muy larga y dormir en refugio.  Que “ilusión” me hace lo del refugio…. He conseguido al menos reducir a una noche la experiencia montañera,¡pretendían dos!,  pero una no me la quita nadie.

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Así que con este ánimo tan positivo, al  dia siguiente nos disponemos a iniciar la copland track, una caminata de 7 horas por bosques y montañas y con mucho frío y humedad,  para llegar al refugio donde dormiremos. Lo acepto, me toca un pié dormir en el p.hut,  asi que no afronto con mucha positividad el reto, pero bueno, me pongo y tras una muy muy dura caminata, llegamos a la cabaña.

Para los que nos estéis habituados, un refugio de montaña es un sitio cutre en un lugar precioso. Es como para compensar, que no todo sea perfecto. No lo entiendo muy bien,  te pegas una caminata de  hasta 10 horas  y no te puedes ni duchar. Y tampoco descansar porque hace un frio que te c..,y por no tener no tienen ni mantas.

Dicho lo anterior,  este “hut”tiene la peculiaridad que allí mismo tiene unas pozas de agua caliente  y, a pesar de los 5 gados bajo cero, me pongo el bañador, salgo al exterior, y me pego un baño en las mismas, lo que, por otro lado, me deja el cuerpo como nuevo y me mejora un poco el humor. El lugar la verdad es que es precioso y hacía muchos años que no veía un cielo tan estrellado. Aquí sí que se ve la lluvia de estrellas.

En el refugio sólo somos 4, lo que para el frío que hace no es bueno: Gary, yo mismo, y un par de guiris que hemos encontrado en el camino y con los que hemos empezado a conversar.

Andy y Mila, son de Inglanterra y de Alemania respectivamente, tienen los dos 20 y pocos años , hace dos que acabaron sus respectivas careras. El lleva dos años entre Australia y Nueva Zelanda viajando con su van,  que es donde vive principalmente y con trabajos esporádicos. Mila, lleva un año en NZ, también trabajando y viajando por el país. Han llegado juntos pero hasta ese día tampoco se conocían. Él la ha recogido haciendo auto stop,  y han decidido subir juntos.

Hemos compartido la cena y la bebida,  porqe  Andy traía vino,  ¡en una bolsa! que por supuesto nos hemos acabado. Hemos jugado a cartas  y compartido experiencias, y aprovechando el calor que proporciona unos cuantos vasos de vino tinto de bolsa de plástico, nos hemos ido a dormir. Temperatura interior, 0 grados. Suerte del vino.

Me he metido en el saco pensando en la historia de Andy y Mila, y por eso la cuento, y creo que me gustaría, que mis hijos, también tras acabar sus estudios, tuvieran la oportunidad de viajar, conocer mundo y decidieran hacerlo. Seguro que sería muy bueno para ellos.

Al dia siguiente baño de nuevo en las pozas,  y de vuelta a la civilización. Tenía tantas ganas de salir de refugio que dice Gary que hemos batido un record en la bajada.

Por la tarde todavía excursión para visitar el glaciar Franz Joseph. Otros 8 K. Es quizás el glaciar mas conocido de Nueva Zelanda. Tiene la peculariedad que prácticamente llega a nivel del mar, aunque  cada año retrocede un poco. Aun así es espectacular, pero me estoy acostumbrando ya a ver maravilla natural tras maravilla natural y ya no me sorprenden facílmente.

Queda ya poco de viaje, y cada vez estoy más a gusto. También hecho de menos a mis  hijos, aunque me consta que ellos a mi no  !y que se lo están pasando en grande!.

Iba ya a cerrar el blog hoy pero me ha sucedido una anécdota que explico rápido.

Hemos visitado otro sitio fabuloso, la playa de Okarito, salvaje, interminable, con lagunas llenas de aves protegidas, y con las montañas nevadas al lado. Un día precioso, radiante y soleado pero frio. Podría vivir aquí sin problemas.

Pues bien, para conocer la laguna hemos alquilado unos  kajacks y aun no se porqué, el mío ha volcado y me he caido al agua ¡helada!.  Tras el primer susto, he decido ser muy digno y nadar hasta la orilla, donde he llegado completamente empapado. Al resto del personal, tras constatar que yo estaba bien, les ha parecido divertido y me han gastado varias bromas, que como eran en neozelandés no he entendido, aunque por si acaso yo me he reído con ellos. Gracias a dios no hay fotos ni videos, al menos que yo sepa. Además una vez seco y cambiado, he vuelto al kajack, con un par, para hacer la excursión, que he finalizado esta vez seco. Eso si, mi cámara al carajo y las fotos de los dos últimos días también.

Ahora ya sí, me despido. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y por seguirme.  Calculo uno o dos post más antes de volver. Nos queda parte de la zona occidenal y kaikoura que visitaré ya por mi cuenta.  He encontrado otro sitio para nadar con delfines y voy a ver si tengo más suerte que en Bay of Island.

Besos y abrazos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viaje a NZ V.- Queenstown.

 

Hoy, viernes 5 de julio de 2016, a las 11.45  de la mañana hora local, 1.45 a.m en Barcelona, he montado a una avioneta,  me han subido a 4500 metros de altura y me he tirado. Y durante cerca de un minuto, en caída libre, a 200km por hora, he tenido una de las experiencias más adrenalíticas de mi vida. Increible, quiero repetir ya. No he pasado nada de miedo, ni vértigo, ni mareo, ni frío ni calor ( y estábamos a 30 grados bajo cero allá arriba). Simplemente he alucinado, os prometo que me he relajado y he disfrutado como un niño. Todo esto en un minuto. El que pasa desde que te lanzas al vacío hasta que se abre el paracaídas 2000 metros más abajo, atravesando incluso nubes y disfrutando de una perspectiva única de los picos nevados, lagos y glaciares.  Con el paracaídas ya abierto, 10 minutos de descenso relajado, para disfrutar del paisaje. Si el país ya es maravilloso desde el suelo, verlo desde el aire no tiene precio.  Y encima el instructor se ha enrollado y me ha dejado manejar un poco la vela mientras descendíamos. Esto va a ser difícil de superar.

He modificado el orden cronólogico del blog. Aun estoy “shockeado” por el impacto del salto. Sé que debería dejar lo mejor para el final, pero no me he podido esperar a contarlo.

Estamos en Queenstown, capital mundial de los deportes de aventura y donde llegamos el jueves por la noche.

Antes, como os comenté hicimos salida en bici de montaña por el lago Wanaka. Dicho así parece un paseo por el parque, pero nada más lejos de la realidad. Gary ha puesto la directa y nos ha hecho sacar el hígado durante cerca de dos horas por senderos de barro y arroyos. No puedo decir lo de siempre, que si que bonito, que si el paisaje.. Tenía toda mi concentración puesta en no perder a Gary ni partirme la crisma. La verdad es que lo hemos pasado muy bien y ha sido divertido, pero a la vuelta , como íbamos con tiempo he ido más a mi ritmo y disfrutando, entonces sí, del entorno que la verdad lo merecía. El lago Wanaka es enorme, cerca de 100 km de largo. Vale la pena ir parando y contemplarlo con calma.

Al guía lo he perdido. Tampoco me ha parecido que se preocupase mucho él por no verme, pero es lo que se lleva por aquí, el kiwi style, vamos, que te busques la vida.

Por la tarde, trekking de dos horas cerca de un río en Queenstown. Fácil y sin tampoco demasiada gracia. Creo que es la primera excursión que no me ha gustado.

En cuanto al grupo,  como suele pasar, cada vez nos conocemos más y estamos más cómodos juntos. -Empezar a enteder a Gary un poco también ayuda-. Bonnie, una de Los Ángeles le enseña inglés y él se esfuerza en aprender, aunque sigue hablándome cómo si el que hubiera nacido en Auckland fuera yo. Pero bueno, al menos al resto les entiendo bien y me comunico ya con soltura. Con Gary es cuestión de tiempo espero. Lo importante es que nos reímos mucho.

Una historia interesante que he conocido hoy. En el viaje de Wanaka a Queenstown, hemos pasado por la conocida cómo  “la valla de los sostenes”. Os la explico por si no la conocéis.

Desde que en la navidad de 1999 aparecieran colgados varios pares de sostenes en una valla de una granja al pie de la carretera, no se sabe muy bien por quién  ni porqué, el lugar y lo que sucedía se hicieron famosos en la región. Se fué corriendo la voz de lo sucedido y se convirtió en una costumbre popular dejar sostenes en la valla. Actualmente está cubierta con miles de sujetadores, que gente de todas las partes del mundo deja allí. En varias ocasiones las autoridades han retirado las prendas, pero al poco tiempo se ha vuelto a llenar, así que finalmente se ha decidido dejarlas, convirtiéndose el lugar en un atractivo turístico y un símbolo de la lucha contra el cáncer de mama.

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Sigo con el diario. Cómo os he dicho antes, el jueves por la tarde llegamos a Queenstown, y siendo la capital mundial  de los deportes de aventura aproveché la tarde para darme un garbeo y ver que ofrecían.

Aquí se practican todo tipo de actividades paranormales: puenting, rafting, boating, punching, sky diving, de todo. Cómo  tenía dudas, me acerqué a la oficina de turismo y allí me liaron. Me topé con la mejor vendedora del mundo. Una francesa de l’Ille que me convenció de que no podía marchar de Nz sin probar el sky daving. Y que iba a decir yo, que sí, que claro.Y en 15′ ya tenía la reserva hecha para mi salto al vacio desde 15.000 pies. Con eso en mente, regresé al hotel no sin antes beber un par de cervezas en un pub para superar el susto.

Y a las 8.00 am puntual me he ido al lugar de encuentro, no sin antes hablar con mis padres e hijos, pero sin contarles nada por supuesto, de lo que iba a hacer.

Cuando he llegado una buena noticia: los vuelos se suspenden por mal tiempo. Vaya que pena. Tranquilo, me dicen,  tienes suerte, en un rato podremos salir a volar. Vaya que bien.

Así, a las 10.30 a.m., me he subido al autobús que nos ha llevado al campo de vuelo. Cinco minutos de instrucciones, que por cierto he entendido perfectamente, y al avión, que es donde peor lo he pasado. El resto ya lo conocéis.

Dos apuntes gastrónomicos para acabar el resumen del día. He comido en Fergburger, una hamburguesería de Queenstown y uno de los restaurantes más famosos de NZ. La cola da la vuelta a la manzana. Yo me he colado. Luego por la noche,cata de vinos del país, muy buenos por cierto.

Quería contaros cosas curiosas de NZ y de los neozelandeses que ya he ido anotando, pero para no hacer muy largo el post, lo dejo para de aquí un par de días que espero volver a publicar.  Mañana nos vamos para el Fiorland, al Milford Sound, uno de los lugares más emblemáticos del país. Os lo cuento también en la próxima entrada.

Besos y abrazos

 

 

 

 

 

 

 

Viaje a NZ IV.- Monte Cook y Lago Wanaka.

 

Lo primero, muchas gracias por los mensajes que estoy recibiendo. Me lo estoy pasando muy bien escribiendo el blog y me alegro mucho de que lo sigais y que os guste.

Hoy ya he hablado con la familia así que no son necesarios recordatorios especiales  y me pongo ya a contaros como me va.

Y me va bien, muy bien.

Llegué a la isla sur el lunes a las 9.30 de la mañana como estaba previsto y no sin algún contratiempo superado con éxito.

No se porque, pero  intuí que viajar con Jetstar no sería lo mismo que con Emirates, así que el domingo despues de cerrar y publicar el blog me puse a distribuir ropa y calzado en las maletas para que la que embarcara no tuviera exceso de peso, y lo conseguí, la maleta grande se quedó en 20 kilos justos. Pero no contaba yo que los tipos de Jetstar en un exceso de celo profesional pesarían  también la maleta de cabina, y lo hicieron, y pesaba 11 kilos, 4 más de los que me dejaban. Solución pagar 150€ o reducir el peso ¿como? fácil, me calcé las botas de montaña,  me puse los pantalones de treking que tienen como 8 bolsillos, los llené de todo lo que pude,móvil, cargador de móvil , calcentines, estuche de la gafas … y oh milagro, reduje el peso a 7.5 kilos, y  siendo indulgentes me dejaron subir la maleta al avión.

Por cierto, el taxista que me llevo al aeropuerto, un indio sign con turbante azul enorme, resultó ser un fan del Barca, y aunque intenté explicarle que no era mi equipo, si no más bien todo lo contrario, no se dió por enterado y me tuve que tragar todo el camino las maravillas de Messi. Ni en las antípodas se libra uno de los culés. Al próximo que me pregunte de donde soy le digo que de Logroño.

Superados taxista culé y control de Jetstar me subo con mis botas de montaña al avión que aterriza sin más problemas en Cristchurch, la ciudad más importante de la isla sur y a las 11.00 am como estaba previsto me vienen a recoger los de Nz Adventures. Momento importante, conocer al resto del grupo. Dejo las presentaciones para más tarde pero os adelanto que la pandilla la formamos una australiana, un par de amigas de Los Ángeles,  Gary, que es el guía neozelandes y yo mismo, de Barcelona, Spain. ¿Suena bien eh?..

Presentados todos, subimos equipaje a la furgo ( porque aunque lo llaman van es una furgo y antigüa ) y sin más comenzamos el viaje atravesando la región de las llanuras de Canterbury, la única zona llana de la isla sur. Aquí se nota que es el invierno austral, de hecho estoy escribiendo este blog frente a la chimena del refugio. Además, se anuncia nieve para mañana.

Tras comer en un restaurante vegetariano de un  pequeño pueblo, en menos de una hora nos adentramos en los alpes neozelandeses.  Primera parada para hacer foto en lago Tekipo  (todos tienen nombre maoris) con los alpes nevados al fondo.  Fabulosas primeras vistas.  Además, por el efecto de no se que mineral que abunda en el fondo por la acción de los glaciares, las aguas son de c0lor tuquesa, algo que se repite en más lagos que nos iremos encontrando.

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Tras las fotos, primera excursión y primer trekking, para subir hasta un observatorio astrónomico. Son unas dos horas de ascensión que se hacen duras pero vale la pena. La vista desde la cima lo merece: sucesión de lagos y montañas completamente nevadas. Lejos de todo, aislada, esta zona es una de las mejores del mundo nos explican, para observar el cielo por la ausencia de contaminación de todo tipo.  Deciros,no obstante, que desde que he llegado no he tenido una noche despejada para poder admirar el cielo.

Me quedo un rato allí, contemplando el paisaje, y de vuelta a la furgo para llegar al lodge donde dormiremos las siguiente dos noches. Se trata de una pequeña estación invernal con mini apartamentos y un restaurante donde cenamos.¡ Que bien estoy comiento estos días!. Comida sana y fresca, buenas carne y buen pescado, verduras  y legumbres. Eso sí no hay cobertura, ni wifi ni tv. No se puede tener todo.

Monte Aoroki o Monte Cook

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He dormido 10 horas. He descansado realmente bién.

Hoy nos disponemos a visitar la montaña más alta de Australasia, y monte sagrado de los maoris. Día espléndido. Nos levantamos pronto, buen desayuno y nos ponemos de camino a las 8.30.  El viaje hasta donde comienza el trekking nos despierta. A los pocos kilómetros se divisa imponente la silueta del Monte Cook,  destaca entre el resto de las montañas y se refleja en  el lago final de glaciar que debió existir aquí hace miles de años.  Y allí nos vamos, aparcamos en un centro de información y nos disponemos a iniciar un trekkig que nos ha de llevar hasta la base de la montaña.

El paseo es nivel principiante pero es realmente precioso. Atraviesa rios, morrenas de antiguos glaciares,  lagos.. , y todo ello a través de un camino  plagado de puentes colgantes de más de 30 metros de altura. El final de la ruta nos lleva hasta el glaciar. Oimos el sonido del hielo resquebrajándose y los icebergs que se forman en el lago de los trozos de hielo que se desprenden de la paredes del glaciar.  No me extraña que los maoris adorasen este lugar.  Encantados con lo que vemos, comemos allí y recorremos el camino de vuelta.

Más tarde hemos subido a otro promontorio desde del que hemos visto otro glaciar, el Tasmanian, el más largo de NZ  (27 km) que acaba en un lago en que se ven los icebergs que forman los trozos de hielo que se desprenden del mismo. La cara b es que el glaciar retrocede cada año cerca de 400 metros.

Tras esta excursión, volvemos ya al hotel, para preparar la excursión del día siguiente: dos dias de trekking durmiendo en un refugio de montaña. Veremos.

Lake Wanaka (leer Wánaka)

(Lo siento no tengo foto para descargar )

7.00 am y nieva mucho. Gary anda preocupado pero mantenemos planes y a las 8 30 salimos hacia Wanaka donde comienza nuestra ruta. Sigue nevando, cada vez más y cuando llegamos nos informan de que no podemos acceder al refugio, así que cambio de planes, nos vamos hacia una nueva ruta cerca del lago Wanaka. Este es un lago más espectacular si cabe que los anteriores, enorme, lleno de islas interiores y montañas  escarpadas que caen sobre él. Para los seguidores del señor de los anillos, muchas de las escenas están filmadas aquí. Para los triatletas, lugar mítico donde anualmente se celebra un Ironman.

El camino nos lleva por un bosque de helechos gigantes hasta el lago diamond, llamado así por su forma y el color gris plata del agua ( supongo que lago de plata era más cutre). Seguimos la ascensión hasta la cima con mucha nieve pues se ha puesto a nevar otra vez, pero vale la pena. La vista del lago es espectacular. Descenso rápido  y al hotel. La verdad es que personalmente cambiar refugio por hotel con ducha caliente no me ha dado ninguna pena. Que le vamos a hacer. Mañana toca  bici. Está bien un cambio.

Antes de cerrar el blog queda presentaros a mis compis de viaje

Gary, el guía, no habla inglés, o al menos el que me han enseñado a mi.  Las yankees, para mi consuelo tampoco le entienden y cuando lo hacen me traducen. El tipo se descojona cuando se lo digo, pero vamos , es majo, cachondo. Guía no se que tal será porque nos confiesa que su profesión es la de chef y que ha trabajado en londres de cocinero durante un montón de tiempo. Le he preguntado si somos su primer grupo y me dice que no. Tendremos que creerlo.  Eso sí, si  os molan los deportes de aventura os invito a que subáis a un coche conducido por él. He optado por no mirar, asi sufro menos.

Las  amigas de Los Angeles. Jenny y Bonnie. Dos enfermeras que trabajan juntas de no se deciros la edad, una muy deportista, la otra no…. Me ayudan mucho a traducir a Gary y me río mucho con ellas. Para Bonnie es su primer viaje fuera de USA y todo le parece stunning.

La chica australiana. Una mujer estupenda de unos  70 años, que de vez en cuando deja a su familia en Brisbane y se lanza sola a recorrer el mundo. Le encanta caminar y ya me gustará llegar a su edad con su estado de forma.

Estarán conmigo hasta el lunes, luego me dejan solo con Gary. Espero para entonces entenderle un poco mejor.

Y me despido ya. Menudo rollo. La verdad es que estoy disfrutando mucho del viaje. Supera de momento las expectativas, y eran altas.

Muchas gracias de nuevo  por leer el Blog, sobre todo si habéis llegado hasta aquí.

Besos y abrazos.