ULTIMA ENTRADA DEL VIAJE. MACHU PICHU Y ALGO MÁS.

IMG_5964MACHU PICHU.

Vale la pena. Son 16 horas de vuelo en tres aviones diferentes, 2 horas de coche, 1.30 horas en tren, madrugón histórico para cola de 2 horas y autobús de 30 minutos para al final estar a las puertas del Machu Pichu. Si se ha tenido suerte son tres días de viaje y si vas en agosto compartirás tu experiencia con cerca de 8000 personas. Y sin duda vale la pena ir; y volver; y volver a ir.

¿Qué es el Machu Pichu? La montaña sagrada de los incas. Fue descubierto al mundo occidental a principios del siglo XX por un profesor norteamericano: Hiram Bingham (lo confieso lo he buscado en la Wikipedia ). Y digo para el mundo occidental por que los locales ya conocían de este lugar escondido en la selva peruana y de hecho fueron ellos los que mostraron a Hiram su ubicación. Al parecer, al estar ubicada en la jungla los españoles aunque conocieron de su existencia no llegaron a colonizarlo. ¿Y que es el Machu Pichu?. Pues depende de la guía que leas, o del guía, perdón por la redundancia, con quien hables. La posición mayoritaria es que se trataba de un centro religioso, y un lugar de enseñanza, estudio y de observación astronómica, pero también de un palacio y por supuesto una población inca.

Lo que es seguro es que en el mismo se hallan templos dedicados al sol y la luna entre otros. Que quedan vestigios muy bien conservados de antiguas casas de sus pobladores. Su construcción y disposición están plenamente alineados con los astros, sobre todo el sol, pero también con las montañas que lo rodean ( el sol amanece cada mes por un pico diferente) y que en definitiva es un lugar lleno de energía, bellísimo por como es, lo que representa y por el lugar donde está ubicado.

He colgado ya algunas fotos en Facebook, pero como me gustan mucho las adjunto también aquí.

Muchas de las fotos están sacadas durante la excursión a la montaña sagrada, una ascensión de tropocientos mil escalones hasta su cima, que te ofrece como premio final una vista impagable del Machu Pichu y sus alrededores, porque como os decía no es que las ruinas de lo que fue la población sean una pasada, que lo son, si no que las montañas y el paisaje también son espectaculares. Los incas no escogieron el sitio al azar.

No quiero extenderme más. Existen libros, tratados, estudios, películas, documentales y hasta un cómic de tintín sobre el Machu Pichu, algunos incluso hacen referencia a la ayuda que recibieron los incas de los extraterrestres para su construcción. No es broma. Y si alguno se está planteando hacer un viaje especial este lo es.

Valle Sur de Quito

Tras el Machu Pichu, un autocar, tren y dos horas de coche para volver a Cuzco. Me quedaba un día allí que aproveché siguiendo el consejo de Erik, gracias Erik, para conocer el valle sur de Cuzco en un autobús de turismo local. Fue distinto (y mucho más barato) pero la verdad es que estuvo muy bien. Conocí Tipón, con sus amplísimas terrazas para cultivo de la época inca provistas de un sistema de fuentes y de regado que todavía funciona. Visitamos también Pikillagta (otro nombre para memorizar fácil) ruinas de lo que fue una gran ciudad de la cultura preinca Wari y sobre todo la catedral de andahuaylilla! Iglesia jesuita conocida como la capilla sixtina del arte cristiano andino. Preciosa por sus frescos y artesanados. Merece la pena escaparse de Cuzco para conocerla.

También aproveché las últimas horas para las inevitables compras. Haciendo un enorme esfuerzo entré en alguno de los mercados artesanales. Insisto, hay tres mil tiendas, pero en todas venden más o menos lo mismo. Yo por ejemplo compré en una aldea andina una bolsa de viaje para meter todo los regalos de la familia y amigos. Me juraron que era hecha a mano y exclusiva. ¡Ja! He visto la misma bolsa en el mismo y distintos colores en al menos 20 sitios. Hasta en la cinta de aeropuerto. Por el contrario, lo que si me gustó mucho es el mercado de San Pedro. Parecido al que ya os hablé de Quito, quizás un punto más turístico, pero donde se pueden comprar productos locales de verdad a buen precio y en un ambiente muy especial.

Lima

Al día siguiente viajo a Lima donde también he aprovechado para hacer un pequeño tour en el rato que tenía para coger el avión de vuelta a Barcelona. Lo he pillado por internet y estaba un poco acojonadito por que me cobraban la mitad que el guía oficial. He estado a punto de anularlo después de volver a leer mi guía del fnac y los riesgos de secuestro y robo por parte de taxis no oficiales… Al final todo bien, un taxista joven hincha del Madrid que me ha llevado donde le he pedido y al que lo único que le preocupaba era llegar a casa a tiempo para ver la final de la super copa de España.

Poco puedo decir en tan poco tiempo de una ciudad de casi diez millones de habitantes enorme y con enormes contrastes también. El convento de San Francisco y sus catacumbas es lo que más me ha gustado, pero insisto, no creo haber estado el tiempo suficiente para formarme opinión.

Y ya acabo. Empece el blog en el aeropuerto de Barcelona hace 16 días y lo termino hoy en el aeropuerto de Lima. Muy contento con el viaje. Una combinación buenísima de naturaleza y cultura muy recomendable de la que sin duda me quedo con el Machu Pichu y la vida natural de las Galápagos, pero también con Quito por que fue una gran sorpresa, y como no, con unos compañeros de viaje buenísimos con los que espero mantener el contacto en el futuro.

Muchas gracias por seguirme. Me lo he pasado muy bien escribiendo el blog y compartiendo el viaje con vosotros. Espero que a vosotros también os guste. Prometo, o amenazo, según se mire, con seguir escribiendo en el futuro. Y como siempre. Besos y abrazos para todos, especialmente para mis hijos a los que veré, si Dios quiere en muy poquitas horas.

 

Quito, Cuzco y alrededores.

Quito

¡Hola de nuevo! Siguiendo con el itinerario llegamos a Quito el sábado noche para compartir la última cena de grupo, muy bien y divertida, tanto que se animó el ambiente y me tentaron con salir a “tomar”, que dicen por aquí, por el casco viejo. Los que me conocéis sabéis que soy un cagado que no entra en un barrio chungo de ningún sitio a menos que tenga garantías de seguridad absoluta, lo que no parece ser el caso de Quito de noche y menos según la guía que compre en el FNAC, que poco menos que te garantiza el secuestro o atraco si te aventuras a salir del hotel. Pero que c.. estoy de vacaciones y me acompaña un quasi nativo que se siente muy confiado y me dice que todo eso son leyendas urbanas, que ni caso y a disfrutar.


Y la verdad es que al menos donde fuimos esa noche no tuve ninguna percepción de peligro, al contrario un montón de gente en la calle con bares y música en directo, hasta familias y espectáculos tipo la rambla de Barcelona. Total lo pasamos muy bien y conocimos la noche Quiteña ¿Se dice así?.
Para el día siguiente había organizado un tour por Quito inicialmente solo para mí pero al que se apuntaron dos más. Gran decisión y gran guía. Nos llevó a conocer el casco antiguo de Quito con sus iglesias, palacios y calles de estilo colonial perfectamente conservados. Declarada, patrimonio cultural de la humanidad, es una ciudad preciosa, no me lo esperaba, en la que visitamos también lugares menos turísticos, como un mercado de abastos, o una fiesta local con danzas típicas y espectáculos de cometas en el Panecillo, un barrio a 3000 metros de altura con espectaculares vistas de la ciudad. Además Quito tiene la gracia de estar atravesada por la línea del Ecuador por lo que puedes ubicarte de manera que estés con un pie en cada uno de los hemisferios, o ver cómo el agua gira para un lado o para otro a escasos metros de distancia en función de en que hemisferio te halles. En definitiva, una ciudad muy recomendable, que no estaba ni siquiera en el itinerario de viaje más que como una escala para volar a Perú y ha acabado siendo la sorpresa de las vacaciones.


Siguiendo con el día, el tour debía terminar a la hora de comer, pero no os he contado que justo antes del viaje estuve en casa con un amigo de la infancia al que hacía mucho que no veía. Ahora vive en Quito por motivos de trabajo aunque en España de vacaciones en Agosto por lo que no coincidimos. Al grano, sabiendo que estaba yo allí, no solo me consiguió el guía, que me dio un precio buenísimo, si no que además, su jefe de seguridad, me puso un chofer con cochazo a nuestra disposición para llevarnos a conocer el resto de Quito, a comer y al aeropuerto. Impresionante, y mis compañeros más impresionados aún. Muchas muchas gracias Chema lo pasamos muy bien.
El día acabó en el aeropuerto pero no de Quito, sino de Lima. Como un compañero y yo teníamos que hace transbordo y pasar la noche allí, nos fuimos de cañas hasta que su vuelo salió. Creo que nunca pensé que se pudiese ir de bares por un aeropuerto. Y se puede, doy fe, de hecho hay mucha oferta.

Cuzco y alrededores.

Resacoso tras las cañas de la noche anterior y con un nuevo retraso, llego a Cuzco a media mañana. Me habían advertido del mal de altura, pero como en Quito, que ya está a 2800 msnm estuve bien, tampoco me preocupe demasiado, y la verdad los 3400 de Cuzco si que los noté, nada grave: falta de aire al subir escaleras o un poco de dolor de cabeza. Pero yo he venido dispuesto a no pederme nada así que los siguientes tres días me he dedicado a conocer esta increíble ciudad y sus alrededores y empaparme aunque a nivel usuario, de lo que representó la cultura Inca y su legado.
Cuzco, o mejor dicho su centro histórico, es una auténtica maravilla de la arquitectura colonial que justifica por sí sola la visita. Los españoles construyeron aquí, sobre la base de una antigua ciudad inca, una auténtica joya, con plazas y calles plagados de monumentos entre los que destacan la catedral, imponente, inmensa, con su retablo mayor forrado en oro, la plaza de armas o el convento de los dominicos, edificado este último sobre el templo del sol inca del que aún se conservan vestigios tanto en su interior como en sus muros de los que además se explica que estaban forrados en oro y plata. A destacar que tras un terremoto en el siglo XVII , lo único que resistió al temblor fueron precisamente los muros Incas.

No lo he comentado antes, pero las menciones a lo malvados que fueron mis tatarabuelos españoles en el trato con los nativos y la destrucción cultural precolombina han sido constantes tanto en Ecuador como en Perú y las acepto como un pequeño acto de penitencia pues no de todo nuestro legado podemos estar orgullosos. También y en honor de la verdad la gente es muy amable y me he sentido muy bien tratado aceptando con humor las bromas y puyas sobre mis antepasados.
Cuzco, o Cusco, como se denomina aquí es un hervidero de turistas y de tiendas de souvenirs, que ser patrimonio de la Unesco tiene esas cosas. También que como viene mucha gente te encuentras hasta amigos, yo en mi caso a Raúl, un compañero del Instituto de Empresa, con el que nos fuimos a cenar tan ricamente. Cosas de la vida, no nos vemos en España y coincidimos en Quito.
Siguiendo con el tour, los alrededores de la misma ciudad conservan importantes restos arqueológicos de la civilización Inca de lo que yo destacaría las ruinas de la fortaleza de Sacsayhuaman ( está ubicado a 3800 metros, aquí un poquito justito de aire si que iba). Edificio imponente de uso religioso y militar del que solo se conservan sus muros en tres niveles típicos de la arquitectura Inca. Por cierto, a ver quién es capaz de memorizar el nombre.

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Pero para conocer más vestigios Incas hay que salir de la ciudad, principalmente hacia la ruta conocida como El Valle Sagrado. Muy recomendable son las Salinas de Maras, trabajadas por culturas incas e incluso anteriores, en antiguas terrazas que todavía hoy se explotan de forma privada por familias de la zona, y que producen una de las sales de cocina más solicitadas del mundo. La característica principal es que su origen es un arroyo de agua más salada que la del mar que nace en la sierra de los alrededores.

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También visité lo que llaman, quizá un poco presuntuosamente, el laboratorio de semillas de Marai. Se trata de unas terrazas excavadas en la tierra en forma circular en las que al parecer los incas experimentaban con las semillas más idóneas para cada situación en función de la altura y la temperatura. El lugar es sorprendente y demuestra el conocimiento que de la agricultura y todo lo relacionado con ella llegaron a tener los incas.

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Destacan por otro lado las ruinas de Pisa, donde se puede observar perfectamente como eran las poblaciones incas y sobre todo las terrazas que horadaban en las montañas para el cultivo de gran cantidad de plantas, especialmente arroz y papas. También visité Ollantaytambo, (premio también al que lo repita sin mirar), única villa actual que conserva las viviendas y las calles incas y en la que se puede conocer como era la vida diaria de los hogares de los incas. Estancias de piedra muy sencillas de un solo habitáculo, donde convivía toda la familia y también parte del ganado, en concreto los conejillos de indias que además de un plato típico aquí, eran ya mascotas en los tiempos de los incas. Las poblaciones estaban urbanizadas en forma de cuadrícula con calles estrechas adoquinadas de manera parecida a como lo estaban las poblaciones europeas en la edad media.
Muchos de los secretos de esta cultura están aún por descubrir. Intriga por ejemplo a muchos estudiosos como pudieron construir y desarrollarse tanto en un periodo de poco más de 100 años, desde finales siglo XIV hasta la llegada de los españoles, que pusieron fin a su dominio, a mediados del siglo XVI. Los incas además no tenían escritura por lo que tampoco existen documentos de la época que nos permitan conocer más detalles de esta cultura.
En el apartado guiri, caí en dos trampas: la primera acudir en la localidad de Chincheros a una demostración de cómo tejen la famosa lana de alpaca las lugareñas. Fue muy interesante, pero más aún sus dotes de marketing moderno para venderte de todo al finalizar la exhibición. La segunda el mercado de productos tradicionales de Pisa. Parece Estambul, y no he estado. Soy incapaz de comprar nada en estos mercadillos en los que los distintos comercios están uno pegado al otro ofreciendo lo que a mis ojos viene a ser lo mismo. Soy demasiado disperso para concentrarme lo suficiente y elegir. Eso si, las pocas compras que he hecho he regateado pues siempre empiezan ellos haciendo una primera oferta así que que menos que hacer otra a la baja.
Por último, admiradas y reconocidas las maravillas de la ciudad y sus alrededores no puedo dejar de comentar el contraste existente entre su centro histórico y zonas turísticas y los barrios que la rodean, especialmente los de la faldas de la montaña. Toda la pulcritud y limpieza del centro se convierte en las afueras en barrios sucios y dejados en los que muchas veces faltan los servicios más esenciales, con edificios a medio acabar o simplemente chabolas, o en el que el único acceso es a través de escaleras, ni siquiera urbanizados con callesy donde campas a sus anchas decenas de perros sueltos. Fuera de la ciudad, las carreteras además de ser malas están en pésimo estado de conservación, y en ocasiones, muchas, no están ni asfaltadas para acceder a los lugares más transitados. Nosotros tuvimos un percance con un autobús que casi no lo contamos. Para poner otro ejemplo, tardamos más de dos horas en recorrer un trayecto de poco más de 80 km en una de las carreteras principales del país. Mucho de Los pueblos por los que pasamos mantienen casas de adobe y no parecen haberse beneficiado del boom turístico. Los peruanos con los que hablé, aún admitiendo por evidentes las carencias, parecen resignados a que nada se puede hacer para cambiar la situación.
Acabo ya. Queda ya poco para volver a casa cuando empiezo a escribir esta entrada y sin embargo me queda el plato fuerte. El Machu Pichu. Me meto en la cama ya porque mañana toca otro madrugón. Este de los fuertes, a las 4.00 am, para conocer una de las maravillas del mundo antiguo. Ya os contaré. Como siempre muchas gracias por leerme. Besos y abrazos. Con mis hijos ya hablé. Están muy bien y de aquí poco ya los veo. ¡Bien!

Galápagos III. Floriana, Isabella y Santa Cruz

El grupo.

Hola de nuevo. Al no tener conexión a internet no he podido publicar de forma puntual. Así que hoy he decidió ponerme al día publicando una entrada larga para finalizar la etapa de las Gálapagos. Espero que os guste.

Pero antes de seguir explicando el viaje me gustaría presentaros un poco el grupo de gente que me acompaña, para lo que acompaño foto,

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Es numeroso para este tipo de viajes no convencionales pero es muy divertido. Como comenté, la particularidad más evidente es que salvó los guías, que además hablan un inglés perfecto, soy el único hispanohablante, el resto, 11 norteamericanos y dos australianos. Todos gente muy amable y abierta que me acogen estupendamente como el elemento exótico del grupo que soy. Para mí es un dos por uno, viaje y english lessons. Lo más curioso es que al ir con ellos también los lugareños me hablan en inglés aunque yo les hable en español.😂
En cuanto a su composición y muy resumidamente una familia de Nueva York con tres niños pequeños, otra familia de New jersey con dos hijos ya adultos ( unas torres de dos metros),una pareja mayor de Tasmania y tres que viajamos solos, dos chicas americanas y yo mismamente. Completa el grupo Pablo, guía oficial, y Erik, guía en Perú que está aquí aprendiendo el itinerario y compañero de exploraciones nocturnas.😎
Todos fantásticos compañeros de viaje, con los que me río mucho y disfruto de este paraíso que son las Gálapagos . Destacar que Pablo es un biólogo ecuatoriano especializado en la vida natural de las islas y sobre todo un apasionado de las mismas. Sus explicaciones sobre cada detalle ya sea de fauna flora o geología son una pasada. Un lujazo. Eso si se cura en salud y no para de decir que nada esta garantizado excepto ver tortugas, que por ciertos vemos unas cuantas.
Terminadas las presentaciones seguimos con el viaje. El tiempo no mejora, son las 7.30 de la mañana y nos disponemos a coger un barco por tres horas para llegar a Floriana. Reparto de pastillas y parches y comienza el viaje. El mar movidito y llueve, hasta las narices del océano. Me pregunto cómo a la gente le gusta tanto navegar, pero siempre hay sorpresas en este viaje y a mitad de trayecto un grupo de delfines, no se cuantos, muchísimos, nos ofrecen show gratuito de saltos y carreras, una pasada.

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Floriana

Con la animación de los delfines llegamos a Floriana. 120 habitantes en una isla como la mitad de Ibiza. Todas concentradas en el puerto. Sin tv, teléfono apenas y por supuesto tampoco internet. Perfecta. Esta isla fue elegida a principios del siglo XX por un par de familias alemanas para vivir alejadas completamente de la civilización atraídas por su aislamiento. Vamos, que en los años 20 del siglo pasado ya había gente que buscaba desconectar. ¿Que harían esas familias ahora? ¿Viajar a Marte?. Antes de ellos solo los piratas utilizaban el puerto natural ocasionalmente debido sobre todo a dos circunstancias: abundancia de comida: tortugas, y tener el único manantial de agua dulce del archipiélago. Un verdadero tesoro.

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Y retomando las actividades, todavía empapados por el viaje y sin descanso alguno, al agua a por el segundo snorkel. Que Pablo además de guía debe ser sargento del ejército ecuatoriano y no parece sencillo llevarle la contraria. La inmersión es en la misma costa, en un arrecife que protege el puerto. De nuevo la fauna marina nos sorprende y te olvidas por un rato del frío. La novedad esta vez es nadar con ¡pingüinos!. Son la única especie de esta ave que llega hasta el Ecuador. No interactúan como los leones marinos, ni se acercan como las tortugas, pero como nadan, parecen torpedos en el agua. Tras una horita, comida rápida , y sin siesta ni nada a caminar a la zona alta de la isla a buscar tortugas y los antiguos asentamientos de los piratas. Encontramos ambas cosas, las tortugas y la guarida de los piratas.

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Por la noche cena temprana tras lo cual animados por nuestro espíritu aventurero los marchosos del grupo decidimos ir a tomar algo al único bar de la isla. Obviamente no hay nadie, pero la familia que lo regenta lo abre para nosotros y nos ofrece lo único que tiene: aguardiente cerveza y una hoguera que encendemos con gasolina con no demasiada pericia. El fuego es tanto para calentarnos como ahuyentar bichos, que gente no, pero bichos unos cuantos, incluyendo unos escorpiones que al parecer no matan pero te dejan tieso unos días. Noche divertida gracias al aguardiente y la compañía, y a dormir que al día siguiente toca madrugar de nuevo.

7.00 am ya desayunados toca cambiar de isla y por tanto más barco y más reparto pastilla, el guía peruano, Erik, se pasa los viajes dormido de tanta biodramina. De nuevo sorpresa en el viaje, delfines y multitud de aves marinas nos acompañan: fragatas, gaviotas, alcatraces, petreles, hasta albatros. Eso , y que el mar se mueve menos, nos permiten disfrutar de un gran día de navegación.

Isabela.

Llegamos por fin a Isabela donde pasamos las siguientes tres noches. Es la mayor de las islas. Más grande que Mallorca pero con solo 3000 personas, y para no parar de navegar nos montamos tras bajar del barco en un kajack para conocer la bahía. Sin percances, paseo tranquilo que compartimos con leones marinos, y a ¿descansar? Nooo, comida y rápidamente Pablo nos lleva a conocer un centro de reproducción de tortugas. Yo en ese punto ya no quiero saber más de las tortugas, pero no veo la forma de escabullirme. Mira que hay playas paradisiacas donde pasar la tarde .. pero no cuela.
Remarcar que el pueblo donde estamos es lo menos parecido a un lugar turístico de nuestras costas que os podáis imaginar. Calles de tierra, casitas bajas muy muy sencillas e infraestructuras muy básicas, pero todo correcto. De hecho a estas alturas no os he explicado que la mayoría de las islas, y más en esta época de año, no responden a la típica imagen de isla tropical de sol y playa. Hace frío y el agua esta helada, por no hablar de las corrientes que pueden hacer peligroso el baño. Además llueve o esta nublado. Sol poco, y por las noches fresquito. La verdad es que a mi no me importa.
Tampoco hay demasiada infraestructura para el turismo, al menos para nuestros estándares. El agua es un problema y su uso está restringido, la oferta gastronómica es limitada aunque no se come mal pero sencillo y poca variedad. De tv e internet mejor no hablamos. Pero lo cierto es que todo esto forma parte del objetivo de este viaje y nadie se queja, más bien al contrario, se agradece pues precisamente lo que andamos buscando y la forma que quiere preservar el gobierno de Ecuador este paraíso natural, restringiendo el turismo de masas limitando el numero de entradas al archipiélago.
Por no hacer pesada esta entrada resumiré el resto de los días en Isabela destacando lo que me ha gustado más: excursión a lo alto de un volcán activo de todo un día. Espectaculares vistas y lo mejor la explicación de Pablo de los fenómenos geológicos de las islas y su importancia e interacción con el medio ambiente. Las fotos no hacen justicia a la belleza del paisaje, pero cuelgo una en la que se aprecia el cráter y la lava de la ultima erupción hace solamente unos 5 años.

 

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El resto, mas esnorkel y visita a un lugar de gran concentración de iguanas marinas , pero a estas alturas hemos visto tantas que ya no nos impresionan mucho. También alguna excursión en bici que no ha estado mal. La vida nocturna aquí como ya os podéis imaginar tirando a 0, al menos para los turistas, porque los locales parece que si que salen aunque no sabemos ver donde.
Lo dicho tras cuatro días de aislamiento voluntario el viernes por la mañana volvemos a embarcar hacia la Isla Santa Cruz, la más importante en cuanto a habitantes de la isla. Es también la más turística y por tanto quizás la menos atractiva por ese motivo, pero es desde donde sale el avión hacia Quito. El viaje ha sido movidito y sin nada especial que destacar.

Que ver aquí. Básicamente después de haber estado en las otras tres, destacaría el Centro de interpretación Darwin como visita obligada para entender aún mejor la diversidad de las islas. Y Ups, se me olvidaba, también nos llevan a otro ( y van tres o cuatro, he perdido la cuenta) centro de interpretación de tortugas. Mucha atención no presto.
Lo mejor de esta isla de todos modos ha sido, visitarel mercado del pescado, y no por lo que venden, pescado fresco claro, sino por ver a los pelícanos fragatas y focas competir por los restos de pescado que les tiran los vendedores. Muy divertido. cuelgo foto y en Facebook vídeo.

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Por la noche cena y aquí si, salidita a tomar como dicen aquí. A la mañana siguiente camino Quito, pero eso ya si lo cuento en la próxima entrada.
Muchas gracias a todos por leerme, me lo paso muy bien escribiendo. Besos y abrazos, especialmente como siempre para mis niños.

Galapagos I

Introducción

Lo primero, disculpas, he estado sin internet prácticamente 5 días sin poder publicar. Finalmente hoy, al llegar a Santa Cruz tengo suficiente cobertura y allá voy. Como han pasado muchos días cuelgo lo que ya tenía preparado y en otro post el resto de la estancia en Galapagos.

Galapagos San Cristobal

¡Vaya comienzo de viaje! Quería escribir al llegar a Quito, pero ha sido imposible hasta hoy domingo noche aquí ya en las Gálapagos, donde llegue después de cinco aviones,cada uno de ellos más pequeño que el anterior.  A partir de ahora ya nos movemos en barco, a lo que, como ya os adelanto, mis compañeros de viaje no parecen estar muy acostumbrados.

Como os decía llegue a Quito a las 16 hora local, 23 de la noche en BCN, hasta entonces todo bien y controlado, un poco de susto con las maletas pero nada más. Paso el control, o más bien controles de equipaje y pasaporte y me planto en la terminal de llegadas del nuevo aeropuerto de Quito, muy chulo por cierto, donde debería estar esperándome alguien… pero no, vamos que si me quedo esperando me vuelvo en el mismo avión. Así que cojo taxi que me lleva al hotel y de paso me vende todo tipo de servicios.  No puedo dar opinión de Quito, la visitaré a la vuelta de Galápagos,  porque llego tarde a reunirme con el grupo  y debemos coger avión para las islas a las 8.00 de la mañana. ¿He dicho las 8?, pues no, parece que hay no se que problema con no se qué aeropuerto y nos convocan a desayunar a las 3.15a.m.  Estoy muerto, he dormido 3 horas la última noche y otra vez me toca súper madrugón. Dicen que sarna con gusto no pica, pues qué queréis que os diga, algo si que jode.

Lo dicho, desayuno a las 3.15 am y a las 3.45 de vuelta al aeropuerto, colas, muchas colas y subimos al primer avión y llegamos a Guayaquil y más colas y más controles y llegamos, por fin a las gálapagos donde nos esperan más colas y más controles. ¡Qué difícil es entrar en estas islas!. Pero por fin estamos aquí, en concreto a la isla de San Cristóbal, la más oriental, donde nos espera el que va a ser nuestro guía del grupo durante estos días, Pablo se llama. Después os cuento un  poco más de el y del grupo, que lo más curiosos del mismo en lo que a mí concierne es que todos son algoparlantes menos yo. Total que tengo un guía ecuatoriano que me habla en inglés.

Primera impresión de las islas:

Paisajisticamente de momento no están mal, son mas bien de tipo volcánico sin demasiado vegetación excepto en la montaña, pero estamos en la primera isla y no tengo todavía una idea formada.

Pues eso, que después de todos los controles ya estamos en San Cristóbal. Una de las islas principales del archipiélago. Pablo, el guía, se pone enseguida manos a la obra en introducirnos a la cultura local y nos percatamos desde el primer momento que este no es un tour guiri relajado y nos lleva a comer sin pasar por el hotel a un mercado del pueblo poniendo mucho énfasis en que probemos producto autóctono. Yo personalmente después de todas las advertencias que al respecto pone en mi guía estoy reticente pero no me puedo negar y como no se que bola de plátano rellena de no se que bicho.

Tras este tentempiés, el guía, inasequible al desaliento  y a la muestras evidentes de cansancio del grupo que se había levantando a las 2.30 de la mañana, nos lleva al centro de interpretación de las islas, que la verdad, como introducción a lo que son las galápagos tanto a nivel fauna flora y sobre todo geológicamente no está mal. Y si no me estuviera muriendo de sueño pues incluso mejor. Nota al pie, para los que se preguntan en que se gastan nuestros impuestos; El Centro de interpretación está sufragado en parte por fondos españoles de cooperación iberoamericana.

Poco más que añadir a este primer día. Estamos todos muertecitos, pero aun así nos hemos dado una vuelta en bici, pero lo que tenía que se un paseo modo verano azul se ha convertido en un pequeño suplicio porque no paraba de llover. Porque eso si, de momento el tiempo bueno bueno lo que se dice bueno no es.

Anécdota futbolística, más allá de tener que aguantar preguntas sobre Messi y Neymar cada vez que digo que soy de Barcelona, hoy, después de recorrer medio mundo, me he encontrado uno del español!!!!! Un fan de Caicedo el tipo, que alegría me ha dado. No le he dicho que lo hemos traspasado, ya se enterará.

Al día siguiente madrugón, que parece va a ser la tónica del viaje, para subirnos a una barca, para nuestro primer snorkel. Hace un frío del carajo (para estar en el Ecuador claro) y el agua está fresquita, y muy movidita, la mitad de los compañeros mareaditos y vomitando por la borda (yo no). He repartido biodramina sobre todo a un guía peruano que está de prácticas y del que me he hecho colega, le ha ido bien, de hecho demasiado bien porque se ha quedado frito. Parezco el camello del grupo repartiendo pastillas.

Pero a lo importante, una de las circunstancias que hacen especial a las galápagos es la riqueza de sus aguas por la confluencia de diversas corrientes que aportan gran cantidad de nutrientes que a su vez atraen a gran cantidad de animales marinos. Y podemos dar fe de ello. Nos hemos lanzado al agua en un arrecife de un islote con canales y túneles que lo surcan, y ha sido increíble. Ya en la primera inmersión hemos nadado con leones marinos, tortugas gigantes, peces de todo tipo y ¡tiburones! Ha sido realmente emocionante, había muchísima visibilidad y el arrecife era impresionante, lleno de vida. No quería salir del agua, pero con lo fría que está tampoco se aguanta demasiado.

Ya en el barco y después de varias inmersiones, estaba viniéndome arriba y pensando en hacer un cursillo acelerado de buceo aquí mismo para disfrutar aun más las inmersiones, cuando del agua ha salido una de las componentes del grupo que había hecho buceo mareada y sin conocimiento, menudo susto nos hemos llevado. Al final nada grave pero a mi se me han quitado la ganas de hacer ningún curso.

De vuelta y antes de volver al puerto hemos parado en una playa lobera, repleta de leones marinos, adjunto foto. Pasas por su lado y ni se alteran, tras el paseo vuelta al puerto, por fin descanso y cena libre. (Esto parece un folleto de agencia de viajes)😂.

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El guía en prácticas dos yanquies y yo hemos optado por un restaurante local, nada del otro mundo, pero ha sido divertido. Se nos ha juntado además gente lugareña y lo hemos pasado muy bien. Una de las ventajas que tiene viajar a un país de habla hispana como Ecuador es la facilidad con la que puedes interactuar con los lugareños. Se que es obvio, pero acostumbrado a viajar por países en que la lengua nativa era otra, reconozco que esta circunstancia te permite claramente conocer más del lugar a través de su gente.

A la mañana siguiente toca madrugar de nuevo para un viaje de dos horas en barco a una isla en la que solo viven 150 personas y es del tamaño de la mitad de Ibiza. Pero eso ya es otra historia que contaré en el próximo capitulo del blog, que está entrada se está haciendo larga. Aprovecharé también para poneros al día de mis compañeros de viaje pero ya os adelantó que he tenido mucha suerte.

Lo dicho, gracias por leerme y hasta la próxima.