Quito, Cuzco y alrededores.

Quito

¡Hola de nuevo! Siguiendo con el itinerario llegamos a Quito el sábado noche para compartir la última cena de grupo, muy bien y divertida, tanto que se animó el ambiente y me tentaron con salir a “tomar”, que dicen por aquí, por el casco viejo. Los que me conocéis sabéis que soy un cagado que no entra en un barrio chungo de ningún sitio a menos que tenga garantías de seguridad absoluta, lo que no parece ser el caso de Quito de noche y menos según la guía que compre en el FNAC, que poco menos que te garantiza el secuestro o atraco si te aventuras a salir del hotel. Pero que c.. estoy de vacaciones y me acompaña un quasi nativo que se siente muy confiado y me dice que todo eso son leyendas urbanas, que ni caso y a disfrutar.


Y la verdad es que al menos donde fuimos esa noche no tuve ninguna percepción de peligro, al contrario un montón de gente en la calle con bares y música en directo, hasta familias y espectáculos tipo la rambla de Barcelona. Total lo pasamos muy bien y conocimos la noche Quiteña ¿Se dice así?.
Para el día siguiente había organizado un tour por Quito inicialmente solo para mí pero al que se apuntaron dos más. Gran decisión y gran guía. Nos llevó a conocer el casco antiguo de Quito con sus iglesias, palacios y calles de estilo colonial perfectamente conservados. Declarada, patrimonio cultural de la humanidad, es una ciudad preciosa, no me lo esperaba, en la que visitamos también lugares menos turísticos, como un mercado de abastos, o una fiesta local con danzas típicas y espectáculos de cometas en el Panecillo, un barrio a 3000 metros de altura con espectaculares vistas de la ciudad. Además Quito tiene la gracia de estar atravesada por la línea del Ecuador por lo que puedes ubicarte de manera que estés con un pie en cada uno de los hemisferios, o ver cómo el agua gira para un lado o para otro a escasos metros de distancia en función de en que hemisferio te halles. En definitiva, una ciudad muy recomendable, que no estaba ni siquiera en el itinerario de viaje más que como una escala para volar a Perú y ha acabado siendo la sorpresa de las vacaciones.


Siguiendo con el día, el tour debía terminar a la hora de comer, pero no os he contado que justo antes del viaje estuve en casa con un amigo de la infancia al que hacía mucho que no veía. Ahora vive en Quito por motivos de trabajo aunque en España de vacaciones en Agosto por lo que no coincidimos. Al grano, sabiendo que estaba yo allí, no solo me consiguió el guía, que me dio un precio buenísimo, si no que además, su jefe de seguridad, me puso un chofer con cochazo a nuestra disposición para llevarnos a conocer el resto de Quito, a comer y al aeropuerto. Impresionante, y mis compañeros más impresionados aún. Muchas muchas gracias Chema lo pasamos muy bien.
El día acabó en el aeropuerto pero no de Quito, sino de Lima. Como un compañero y yo teníamos que hace transbordo y pasar la noche allí, nos fuimos de cañas hasta que su vuelo salió. Creo que nunca pensé que se pudiese ir de bares por un aeropuerto. Y se puede, doy fe, de hecho hay mucha oferta.

Cuzco y alrededores.

Resacoso tras las cañas de la noche anterior y con un nuevo retraso, llego a Cuzco a media mañana. Me habían advertido del mal de altura, pero como en Quito, que ya está a 2800 msnm estuve bien, tampoco me preocupe demasiado, y la verdad los 3400 de Cuzco si que los noté, nada grave: falta de aire al subir escaleras o un poco de dolor de cabeza. Pero yo he venido dispuesto a no pederme nada así que los siguientes tres días me he dedicado a conocer esta increíble ciudad y sus alrededores y empaparme aunque a nivel usuario, de lo que representó la cultura Inca y su legado.
Cuzco, o mejor dicho su centro histórico, es una auténtica maravilla de la arquitectura colonial que justifica por sí sola la visita. Los españoles construyeron aquí, sobre la base de una antigua ciudad inca, una auténtica joya, con plazas y calles plagados de monumentos entre los que destacan la catedral, imponente, inmensa, con su retablo mayor forrado en oro, la plaza de armas o el convento de los dominicos, edificado este último sobre el templo del sol inca del que aún se conservan vestigios tanto en su interior como en sus muros de los que además se explica que estaban forrados en oro y plata. A destacar que tras un terremoto en el siglo XVII , lo único que resistió al temblor fueron precisamente los muros Incas.

No lo he comentado antes, pero las menciones a lo malvados que fueron mis tatarabuelos españoles en el trato con los nativos y la destrucción cultural precolombina han sido constantes tanto en Ecuador como en Perú y las acepto como un pequeño acto de penitencia pues no de todo nuestro legado podemos estar orgullosos. También y en honor de la verdad la gente es muy amable y me he sentido muy bien tratado aceptando con humor las bromas y puyas sobre mis antepasados.
Cuzco, o Cusco, como se denomina aquí es un hervidero de turistas y de tiendas de souvenirs, que ser patrimonio de la Unesco tiene esas cosas. También que como viene mucha gente te encuentras hasta amigos, yo en mi caso a Raúl, un compañero del Instituto de Empresa, con el que nos fuimos a cenar tan ricamente. Cosas de la vida, no nos vemos en España y coincidimos en Quito.
Siguiendo con el tour, los alrededores de la misma ciudad conservan importantes restos arqueológicos de la civilización Inca de lo que yo destacaría las ruinas de la fortaleza de Sacsayhuaman ( está ubicado a 3800 metros, aquí un poquito justito de aire si que iba). Edificio imponente de uso religioso y militar del que solo se conservan sus muros en tres niveles típicos de la arquitectura Inca. Por cierto, a ver quién es capaz de memorizar el nombre.

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Pero para conocer más vestigios Incas hay que salir de la ciudad, principalmente hacia la ruta conocida como El Valle Sagrado. Muy recomendable son las Salinas de Maras, trabajadas por culturas incas e incluso anteriores, en antiguas terrazas que todavía hoy se explotan de forma privada por familias de la zona, y que producen una de las sales de cocina más solicitadas del mundo. La característica principal es que su origen es un arroyo de agua más salada que la del mar que nace en la sierra de los alrededores.

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También visité lo que llaman, quizá un poco presuntuosamente, el laboratorio de semillas de Marai. Se trata de unas terrazas excavadas en la tierra en forma circular en las que al parecer los incas experimentaban con las semillas más idóneas para cada situación en función de la altura y la temperatura. El lugar es sorprendente y demuestra el conocimiento que de la agricultura y todo lo relacionado con ella llegaron a tener los incas.

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Destacan por otro lado las ruinas de Pisa, donde se puede observar perfectamente como eran las poblaciones incas y sobre todo las terrazas que horadaban en las montañas para el cultivo de gran cantidad de plantas, especialmente arroz y papas. También visité Ollantaytambo, (premio también al que lo repita sin mirar), única villa actual que conserva las viviendas y las calles incas y en la que se puede conocer como era la vida diaria de los hogares de los incas. Estancias de piedra muy sencillas de un solo habitáculo, donde convivía toda la familia y también parte del ganado, en concreto los conejillos de indias que además de un plato típico aquí, eran ya mascotas en los tiempos de los incas. Las poblaciones estaban urbanizadas en forma de cuadrícula con calles estrechas adoquinadas de manera parecida a como lo estaban las poblaciones europeas en la edad media.
Muchos de los secretos de esta cultura están aún por descubrir. Intriga por ejemplo a muchos estudiosos como pudieron construir y desarrollarse tanto en un periodo de poco más de 100 años, desde finales siglo XIV hasta la llegada de los españoles, que pusieron fin a su dominio, a mediados del siglo XVI. Los incas además no tenían escritura por lo que tampoco existen documentos de la época que nos permitan conocer más detalles de esta cultura.
En el apartado guiri, caí en dos trampas: la primera acudir en la localidad de Chincheros a una demostración de cómo tejen la famosa lana de alpaca las lugareñas. Fue muy interesante, pero más aún sus dotes de marketing moderno para venderte de todo al finalizar la exhibición. La segunda el mercado de productos tradicionales de Pisa. Parece Estambul, y no he estado. Soy incapaz de comprar nada en estos mercadillos en los que los distintos comercios están uno pegado al otro ofreciendo lo que a mis ojos viene a ser lo mismo. Soy demasiado disperso para concentrarme lo suficiente y elegir. Eso si, las pocas compras que he hecho he regateado pues siempre empiezan ellos haciendo una primera oferta así que que menos que hacer otra a la baja.
Por último, admiradas y reconocidas las maravillas de la ciudad y sus alrededores no puedo dejar de comentar el contraste existente entre su centro histórico y zonas turísticas y los barrios que la rodean, especialmente los de la faldas de la montaña. Toda la pulcritud y limpieza del centro se convierte en las afueras en barrios sucios y dejados en los que muchas veces faltan los servicios más esenciales, con edificios a medio acabar o simplemente chabolas, o en el que el único acceso es a través de escaleras, ni siquiera urbanizados con callesy donde campas a sus anchas decenas de perros sueltos. Fuera de la ciudad, las carreteras además de ser malas están en pésimo estado de conservación, y en ocasiones, muchas, no están ni asfaltadas para acceder a los lugares más transitados. Nosotros tuvimos un percance con un autobús que casi no lo contamos. Para poner otro ejemplo, tardamos más de dos horas en recorrer un trayecto de poco más de 80 km en una de las carreteras principales del país. Mucho de Los pueblos por los que pasamos mantienen casas de adobe y no parecen haberse beneficiado del boom turístico. Los peruanos con los que hablé, aún admitiendo por evidentes las carencias, parecen resignados a que nada se puede hacer para cambiar la situación.
Acabo ya. Queda ya poco para volver a casa cuando empiezo a escribir esta entrada y sin embargo me queda el plato fuerte. El Machu Pichu. Me meto en la cama ya porque mañana toca otro madrugón. Este de los fuertes, a las 4.00 am, para conocer una de las maravillas del mundo antiguo. Ya os contaré. Como siempre muchas gracias por leerme. Besos y abrazos. Con mis hijos ya hablé. Están muy bien y de aquí poco ya los veo. ¡Bien!

2 comentarios sobre “Quito, Cuzco y alrededores.

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